Ya sea de invierno o verano, julio es un mes de vacaciones para los alumnos de los distintos establecimientos escolares a lo largo del continente. Un descanso necesario, luego de un semestre que trajo como principal novedad el retorno casi total de la presencialidad, tras estar casi dos años con clases en formato digital.
Mayores niveles de violencia, detección de problemas psicológicos y aumento en el uso de la tecnología en todas las edades son algunos de los hallazgos que han marcado el retorno a la presencialidad.
Las vacaciones, ya sea de verano para el cono norte del continente, o invierno para la parte sur, son una oportunidad para aliviar las tensiones que generó el retorno a clases tras un largo confinamiento.
A continuación, una serie de panoramas que permitirán dejar de lado las pantallas y trabajar habilidades en familia:
- Asistir a museos o teatros: tras dos años de confinamiento, salir del hogar es lo que muchos están deseando. Si vas a salir de tu ciudad, ir a museos o teatros puede ser un panorama ideal para conocer la idiosincrasia del lugar visitado, pero si te quedas donde vives, también se presenta como un panorama perfecto para romper la cotidianidad.
- Realizar deporte y actividades al aire libre: ya sea por jugar entre amigos para pasar el aburrimiento, ingresar a clases o realizar tareas y pruebas, lo que más hicieron los jóvenes en confinamiento fue pasar tiempo tras una pantalla. Por eso, realizar deporte o alguna actividad deportiva entre amigos o en familia permitirá retomar el sentido social, que se vio afectado con la pandemia.
- Compartir con juegos de mesa: si bien cada vez son menos utilizados y desplazados por la tecnología, es bueno destinar un tiempo de la semana a este tipo de actividades, las cuales permiten el desarrollo de capacidades motoras, mentales y sensoriales. Trabajan la concentración, memoria, observación e imaginación. Además enseñan cómo resolver problemas, elaborar estrategias, toma de decisiones y a cumplir con las normas de convivencia. Catán, Monopoly o Jenga, entre tantos otros, son muy buenas opciones.
- Cocinar: hacer partícipes a los menores del hogar de la realización de recetas siempre es recomendable. A través de esta actividad descubrirán que preparar comida puede ser divertido y pondrán a prueba su creatividad, trabajando esta capacidad.
Además de los panoramas mencionados, propiciar espacios para conversar, preguntar a los niños/as cómo se han sentido y escuchar, permitirán un mayor entendimiento para que los adultos comprendan lo que ha significado para los jóvenes este retorno a la “nueva normalidad”.
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