BRAVE UP!: cuando la experiencia en las escuelas se encuentra con la ciencia

Alvaro Carrasco

January 23, 2026

Cuando fundamos BRAVE UP!, lo hicimos desde un lugar muy concreto: la realidad diaria de las escuelas. No partimos desde la academia ni desde la investigación científica. Partimos desde los pasillos, las salas de clase, las conversaciones con equipos de convivencia escolar, docentes y estudiantes.

Nuestro foco inicial fue entender —de verdad— los daños que generan los conflictos dentro de la convivencia escolar: la violencia, el bullying, el ciberbullying, el miedo a ir a clases, las relaciones rotas que terminan afectando el aprendizaje y el bienestar.

Escuchar fue nuestro primer gran método.

Crecer también significa aprender de otros mundos

Con el paso de los años, BRAVE UP! fue creciendo. Y con ese crecimiento llegó algo clave: la profesionalización del equipo.

Se integraron profesionales de la psicología, la sociología, la ciencia de datos y la analítica avanzada. Personas con una mirada más teórica, más técnica, profundamente conectada con la investigación académica y la evidencia científica.

Y ahí ocurrió algo muy potente.

Lo que hasta ese momento hacíamos desde la experiencia y la intuición informada, empezó a transformarse en soluciones mucho más robustas, precisas y escalables. No dejamos de escuchar a las escuelas; al contrario, empezamos a entenderlas mejor.

La academia no vino a reemplazar la experiencia.

Vino a potenciarla.

Resolver mejor el mismo problema

Uno de los desafíos que más aparece en los colegios es el trabajo en grupo dentro del aula.

Para muchos estudiantes, trabajar con alguien que los agrede, los intimida o con quien tienen una relación muy tensionada no es un detalle menor. Es una experiencia que impacta directamente su seguridad emocional y su proceso de aprendizaje.

Tradicionalmente, la formación de grupos ha dependido casi exclusivamente del criterio del docente, con información limitada y poco tiempo.

Ahí es donde la combinación entre experiencia escolar y ciencia empezó a marcar una diferencia real.

Desarrollamos una herramienta que permite formar equipos de trabajo colaborativo utilizando datos reales de la convivencia escolar, con el objetivo de mejorar el clima de aula y, al mismo tiempo, favorecer mejores resultados de aprendizaje.

Hoy, no solo los equipos de convivencia escolar pueden usar esta información.

También los docentes de todas las asignaturas pueden tomar decisiones mejor informadas para cuidar a sus estudiantes y potenciar el aprendizaje.

Cuando la práctica se valida con ciencia

Este proceso de madurez y profesionalización nos llevó a dar un paso que, para nosotros, es muy significativo.
Nuestro trabajo fue sistematizado, estudiado y evaluado, y hoy podemos compartir con orgullo que el paper

“The formation of collaborative learning teams in schools through mathematical optimization for improving the classroom climate”

ha sido aceptado para publicación internacional.

Este estudio demuestra que la formación de grupos de aprendizaje basada en datos y modelos matemáticos puede mejorar efectivamente el clima del aula.

No es una contradicción con nuestro origen.

Es una evolución natural.

Un paso más en nuestro compromiso con las escuelas

Para BRAVE UP!, este paper no es un punto de llegada. Es una confirmación de algo en lo que creemos profundamente:

cuando la experiencia de las escuelas se encuentra con la ciencia, el impacto se multiplica.

Seguiremos escuchando, investigando, midiendo y mejorando.

Porque nuestro compromiso es ayudar a que los colegios tomen mejores decisiones, con más información, más cuidado y más evidencia.

Y eso, creemos, es clave para transformar la convivencia escolar de manera sostenible.

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